7 polémicos indicios de una vida sin pasión

Pasión. Presiento que el término se ha hecho tan popular debido a lo escaso que es en nuestras vidas. Y como todo lo escaso y exótico lo convertimos en un mito; pasión se convierte en una leyenda urbana de la que todos hablan pero nadie sabe con certeza lo que realmente es. El vacío que deja el concepto se llena con una idealización extrema: El prototipo de ser humano apasionado desborda sonrisas, energía y una vida de ensueño.

Esa es la versión comercial de la pasión. Pero no, para los que miran tras los bastidores, pasión es en realidad un intenso deseo hipnótico de sumergirse profundamente en algo. Tan profundamente que te separa del todo, tan obsesivamente que se confunde con algo patológico, tan agudamente que provoca un dolor extraño. Su llamado irrumpe en tu felicidad superflua y sólo aquellos que se rinden ante ella saben que la pasión no es placer superficial, la pasión es una satisfacción interna, muy interna, a pesar del dolor que provoca apostar por ella.
¿Sigues queriendo? Me temo que realmente no la quieres. La mayoría fracasa en su cruzada por obtenerla porque nadan en una suculenta negación de lo que realmente significa vivir una vida apasionada.
Para ayudarte a confrontar esa negación te presento siete posibles indicios de que tu vida es feliz, intensa, ocupada, llena de seguridad pero carente de pasión:

  1. Tienes una vida feliz: Espera. Antes de que te vayas a leer algún otro artículo alcahuete que coincida con tus creencias perezosas déjame explicarte algo: Estoy hablando del concepto tradicional de felicidad, que más bien es un estado de confort, una zona de seguridad, un pasaporte de aceptación, una exención de riesgos, un laberinto de cosas predecibles.
    Esta complacencia trae consigo una felicidad corrupta, más la pasión viene con un “gozo espeso”. Ese gozo es una “Sonrisa de Mona Lisa Interior” denota paz, sabiduría, pero también una suerte de melancolía. Hay cicatrices en el alma de quienes viven apasionados pues pagaron un precio por tener esa vida.
  2. Estás rodeado de gente feliz pero sin pasión: Las personas normales ansían o poseen una vida social activa que cobra un peaje: Acomodarse a los estándares de la mayoría. Por ello sólo logran estar en contacto con sus pasiones por breves lapsos de tiempo pues sus ansias de pertenecer les roban la mayor cantidad de energía. Los amigos -e incluso la familia- perciben como una amenaza la migración de alguno de sus miembros a una vida de mayores posibilidades.
    ¿Significa esto que debes de ser un ermitaño para lograr tus pasiones? No seas necio! Significa que debes modificar la configuración de tus círculos sociales y como dice el dicho: “A mayor calidad menor cantidad”
  3. Eres moderadamente exitoso: A estas alturas ya sabrás por dónde voy así que no te hagas el tonto. Hablo del éxito convencional (lo que tu círculo social percibe como “exitoso”). No lo satanizo, soy parte de él y con frecuencia he visto gente que usa ese éxito como catapulta hacia sus pasiones, sin embargo, el éxito moderado denota un apego a las evaluaciones convencionales y no acepta el sacrificio como camino a la pasión verdadera.
  4. Tienes un sentido claro de dirección: En una vida apasionada el sentido claro de dirección viene en el ocaso de madurez (muchos lo alcanzan en el último tercio de su vida), no al principio. No hay nada malo con tener claro dónde quieres llegar, pero el camino a la pasión no es lineal, es caótico, así que hay un alto riesgo de que tu obstinación con un “plan de vida” sólo sea un refugio. La pasión tiene que ver con desapego, por lo tanto puede parecer errante. Tiene que ver con descubrimiento, por lo tanto estarás perdido por un tiempo…
  5. Una personalidad carismática: La pasión es una cicatriz producto de una profunda herida en tu vida normal. Las personas apasionadas son personas heridas, profundas, oscuras. Su esencia emana un gozo desconcertante para la consciencia convencional. ¿Hay personas apasionadas con carisma? Desde luego. ¿Hay personas apasionadas sin “carisma” tradicional? La mayoría.
  6. Vives en el “presente”: En esta era de creencias pseudo-espirituales el mantra de “vive en el presente” se deforma en una excusa más para justificar nuestra perspectiva conformista. Lo cierto es que muchas personas apasionadas que conozco son tan apasionadas que sólo quieren hacer su “cosa” En otros entornos públicos son retraídas, sobrias, ausentes. Pero no es que no están en el presente, están en su “presente” mientras nosotros queremos hablar de Facebook y cosas superfluas ellas están totalmente presentes en su proyecto.
  7. Eres “Muy inteligente”: Tu y yo somos muy inteligentes, pero no tenemos las pelotas para vivir una vida apasionada. ¿Se entiende no? Pasión tiene que ver más con agallas que con inteligencia.

Si tú eres como la mayoría de las personas, has elegido una vida con limosnas de pasión y te has perdido en los placeres del éxito moderado. ¿Es eso una mala decisión? No necesariamente, empieza a ser mala cuando descubres que es una decisión. Empieza a ser mala cuando tu alma pide algo más que limosna.

Ponle más atención a esas migajas de pasión si quieres complicar tu burbuja de felicidad. Cuéntame cómo te va.

Alejandro Cervantes en Facebook

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